Cómo usar la IA sin que tu contenido acabe tratado como “basura”: lo que hoy funciona en Google y en redes sociales

Si la inteligencia artificial te ayuda a crear más contenido que nadie lee, no has ahorrado tiempo: lo has perdido más rápido. Un estudio realizado en 100 empresas muestra que la IA produce aproximadamente la mitad de su contenido, pero solo aporta un 5 % de su tráfico desde Google. El contenido que sí consigue resultados tiene algo que a la mayoría de las publicaciones generadas con IA les falta. En este artículo verás qué es y cómo incorporarlo al tuyo.

La avalancha de contenido generado con IA

El volumen de contenido creado con IA es mayor de lo que la mayoría imagina. Un análisis de Graphite sobre 55.400 artículos reveló que el 49,9 % de los artículos nuevos estaban escritos principalmente por IA. No se trata de textos retocados con ayuda de la IA, sino redactados en su mayor parte por ella.

El estudio de 100 empresas confirma la misma tendencia: el contenido generado con IA representa el 52,1 % de lo que publican, pero solo atrae el 4,9 % de su tráfico orgánico. Es decir, la IA hace la mitad de las publicaciones y aporta aproximadamente una vigésima parte de los resultados.

En cambio, el contenido creado por personas supone solo el 14,5 % de lo que publican estas empresas y genera el 87 % de su tráfico. Si tu contenido con mejor rendimiento es el hecho por personas y, a la vez, es la parte más pequeña de lo que publicas, estás haciendo las cosas al revés.

Google ya avisó de lo que venía

En marzo de 2024, Google añadió una política contra el spam dirigida a lo que denomina abuso de contenido a escala (scaled content abuse): la publicación de gran cantidad de páginas con el objetivo principal de posicionar, sin importar cómo se hayan creado.

Esto significa que Google no necesita demostrar que un texto lo ha escrito una IA. Le basta con detectar que un sitio publica páginas más rápido de lo que cualquiera podría hacerlas útiles.

Existe además un coste que casi nadie ve. Cuando publicas 50 páginas genéricas sobre el mismo tema, compiten entre sí. Ninguna destaca claramente como la mejor, por lo que es posible que Google no posicione bien ninguna de ellas. Y eso puede arrastrar también una buena página que ya tenías sobre ese tema.

Hace unos años, publicar más era una ventaja: si publicabas 100 artículos y tu competidor 10, normalmente ganabas tú. Eso ya no funciona. Cuando cualquiera puede generar 1.000 artículos, 1.000 artículos son simplemente ruido.

Las redes sociales también filtran el contenido genérico

Google no es el único que está reaccionando. Las plataformas sociales han empezado a filtrar este tipo de contenido, y la mayoría de quienes publican en ellas todavía no se ha dado cuenta.

LinkedIn es un buen ejemplo. Si publicas contenido genérico creado con IA, solo lo ven tus seguidores: la plataforma no lo muestra más allá de ellos. En mayo, LinkedIn anunció que empezaría a retirar de las recomendaciones las publicaciones genéricas generadas con IA. Su vicepresidente editorial explicó a quién afecta: al contenido que parece generado por IA y no tiene un punto de vista claro.

Esa expresión es clave. Una publicación como «Cinco formas de mejorar la productividad de tu equipo» queda frenada. Una como «Probé la semana laboral de cuatro días durante seis meses y esto es lo que falló» sí se muestra.

Tener un punto de vista significa decir lo que piensas, con qué no estás de acuerdo y qué haces de forma diferente. Los borradores de IA tienden a evitar las tres cosas, porque los modelos están diseñados para ser complacientes. Por eso, si tus impresiones en LinkedIn bajaron este verano sin que cambiaras tu forma de publicar, probablemente esta sea una de las razones principales.

En julio, LinkedIn fue más allá y añadió un botón para que los usuarios puedan denunciar una publicación como contenido basura de IA. Otras plataformas siguen el mismo camino:

  • Snap dejó de recomendar en Spotlight los vídeos generados íntegramente con IA.
  • YouTube se adelantó: en julio de 2025 actualizó sus normas de monetización para que los vídeos repetitivos producidos en masa no puedan generar ingresos.

Lo que de verdad importa: que alguien se detenga

LinkedIn publicó cómo clasifica las publicaciones en su feed, y una de las señales es el tiempo de permanencia (dwell time): cuánto tiempo pasa realmente una persona en una publicación antes de seguir desplazándose. Esto revela cómo funcionan en realidad estos filtros.

Lo decisivo es si alguien se detiene. El contenido de IA queda atrapado porque la gente pasa de largo, y una publicación escrita por una persona en la que nadie se detiene recibe exactamente el mismo trato.

En la práctica se observa con frecuencia: cuando una misma empresa publica un resumen genérico creado con IA y una opinión real de su fundador, la publicación del fundador suele obtener varias veces más alcance.

Por qué la gente valora menos lo que cree hecho por una máquina

Las plataformas reaccionan, en el fondo, a algo más amplio: los lectores perciben la diferencia entre el contenido creado por una persona y el creado por una máquina, incluso cuando las palabras son idénticas.

En un experimento, se mostró a 696 personas la misma publicación de Instagram. La única diferencia era que algunas versiones llevaban la etiqueta de «generado por IA». Las publicaciones etiquetadas obtuvieron menos interacción, y la caída fue mayor en las publicaciones emocionales. Nada del contenido cambió, salvo la etiqueta.

Y estas etiquetas serán cada vez más habituales. Google ya incorpora una marca de agua invisible llamada SynthID en el contenido creado con sus propias herramientas de IA. Las herramientas capaces de identificar contenido generado por IA se están desarrollando ahora mismo.

Los psicólogos tienen un nombre para explicar por qué importa la etiqueta: la heurística del esfuerzo. Tendemos a valorar más algo cuando creemos que se ha invertido esfuerzo en ello. Una nota escrita a mano significa más que una impresa, aunque diga lo mismo. Por eso, cuando alguien descubre que un contenido se generó en segundos, pierde peso.

Lo que dicen los datos de redes sociales

En esas mismas empresas, las publicaciones creadas por personas son solo una pequeña parte de lo que se publica, pero los resultados son claros:

  • Las publicaciones humanas obtienen una media de 15,7 «me gusta», frente a 7,3 de las publicaciones creadas íntegramente con IA.
  • Las publicaciones humanas se guardan aproximadamente tres veces más.
  • El contenido de IA editado por una persona obtuvo una media de 6,8 «me gusta», ligeramente por debajo del contenido íntegramente de IA.
  • La única métrica en la que la IA quedó algo por delante fue la de veces compartido, aunque las cifras eran muy bajas en ambos casos.

Conclusión: pulir un borrador de IA no mejora mucho la interacción. La mayor respuesta la obtiene el contenido que una persona ha creado de verdad. La IA ha abaratado la producción de contenido, pero la gente sigue queriendo saber que hay una persona real detrás. Lo escaso ahora es aquello que solo tú puedes saber, demostrar o hacer sentir.

El contenido que sí posiciona en Google

Lo que hoy capta la atención es el contenido que incluye algo que la IA no puede copiar de internet. La mayoría pide a la IA «cinco tendencias de mi sector» y publica. Pero todos usan la misma IA, entrenada con el mismo internet, así que todos obtienen las mismas cinco tendencias.

Fíjate en lo que muestra Google: según Graphite, el 86 % de los artículos que aparecen en los resultados de búsqueda están escritos por personas. La IA es la mitad de lo que se publica, pero una pequeña parte de lo que posiciona.

La propia guía de Google sobre contenido útil pregunta si una página incluye investigación original, información periodística propia o experiencia de primera mano. Incluso contrasta la reseña de alguien que ha usado realmente el producto con un simple resumen de lo que ya existe en internet.

Un experimento lo comprobó directamente: se publicaron artículos escritos por IA y por personas en 68 sitios web, 744 artículos en total, y se siguió su evolución durante un año. Los artículos humanos fueron por delante desde el primer mes y la diferencia no dejó de crecer. En el quinto mes conseguían 5,4 veces más tráfico por artículo, y esa ventaja se mantuvo hasta el mes 12.

Qué contenido no puede copiar la IA

El contenido que gana tiene algo que la IA no puede extraer de internet:

  • tus propios datos;
  • un resultado real con una cifra;
  • la historia de un cliente con nombre propio;
  • una prueba que hiciste, que salió mal, y lo que aprendiste de ella.

Así es como se ve en la práctica el E-E-A-T: experiencia, conocimiento experto, autoridad y confianza. Es la prueba de que detrás de una página hay una persona real con experiencia real, y eso a Google le importa mucho.

La prueba más sencilla para tu borrador

Lee tu borrador y pregúntate: ¿podría haberlo publicado un competidor con la misma IA? Si la respuesta es sí, es contenido basura, por muy bien escrito que esté. Si la respuesta es no, porque incluye cifras, datos de tus clientes o un error que cometiste, eso es lo que debes publicar (siempre que tu cliente te permita compartir sus datos).

En lugar de «cinco tendencias de mi sector», prueba con algo como:

  • «Esto es lo que hicieron realmente nuestros 200 clientes el último trimestre».
  • «Probamos lo que todo el mundo recomienda y nos costó el 40 % de nuestros leads».
  • «Este es el correo exacto con el que cerramos nuestra mayor venta del año».

Cada uno de estos ejemplos tiene una cifra, una persona o un resultado verificable. Si tu borrador no incluye nada de esto, todavía no está listo.

Tomemos un tema como la reducción del abandono del carrito. La versión de IA enumera siete consejos que todo el mundo conoce. La versión que solo tú puedes escribir cuenta qué cambiaste en el proceso de pago de tu propia tienda, qué no funcionó y cuánto se movió la cifra. Ambas podrían tener el mismo titular, pero solo una merece la pena leerse.

Probablemente deberías publicar menos

Este es el consejo que la mayoría de los profesionales del marketing no quiere oír. OpenAI ofreció un ejemplo muy claro de por qué. Cuando lanzó Sora, su aplicación de vídeo con IA, alcanzó el millón en menos de cinco días: vídeos de IA ilimitados, a demanda y gratis. Unos seis meses después, OpenAI la cerró. Según la información publicada, los usuarios habían caído por debajo del medio millón y mantenerla costaba alrededor de un millón de dólares al día.

Hubo motivos empresariales detrás de esa decisión, pero la lección para el marketing es sencilla: Sora podía crear vídeos infinitos, pero no podía hacer que la gente quisiera seguir viéndolos.

Además, cada publicación genérica tiene un coste que no aparece en tu panel de métricas: enseña a tu audiencia a pasar de largo cuando te ve. Y enseña lo mismo a las plataformas, lo que hace que tus buenas publicaciones tengan menos probabilidades de mostrarse.

Publica cuando tengas algo real: un ejemplo auténtico, una opinión firme o una experiencia que tu audiencia no pueda obtener escribiendo un prompt.

Cómo usar la IA sin perder lo que te hace único

No se trata de dejar de usar la IA. Úsala para investigar, crear esquemas, transcribir entrevistas y corregir la gramática una vez que hayas escrito el texto. Lo importante es conservar la parte en la que dices algo que solo tú podrías decir. Esa parte es tuya.

Así puede verse en una semana:

  • Lunes: anota algo que haya ocurrido realmente en tu negocio: un resultado, un error o una conversación con un cliente.
  • Miércoles: redáctalo tú mismo e incluye una cifra.
  • Viernes: publícalo y cambia lo que mides.

Las impresiones premian el volumen, que es precisamente la trampa. En su lugar, observa las ventas, las respuestas y el tiempo en la página, porque se acercan mucho más a lo que tienen en cuenta las plataformas.

Puede que eso signifique una publicación a la semana en lugar de cinco. Pero, a la luz de todos estos datos, esa única publicación suele rendir más que las otras cinco juntas.

Hoy cualquiera puede crear contenido, y precisamente por eso la mayor parte se ignora. Crea aquello que solo tú puedes crear.

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Escrito por: Sergio

Especialista en desarrollo web y marketing digital. Trabajo con proyectos enfocados en crecimiento, conversión y visibilidad online.

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